Tus emociones tienen una función
A menudo intentamos eliminar emociones como la tristeza, la culpa, el miedo o la ira porque resultan incómodas. Sin embargo, todas cumplen una función.
El miedo trata de protegernos del peligro. La tristeza nos ayuda a procesar las pérdidas. La ira señala que sentimos que se han sobrepasado nuestros límites. Incluso emociones que parecen desproporcionadas pueden estar conectadas con experiencias pasadas que aún necesitan ser comprendidas.
Escuchar nuestras emociones no significa dejarnos llevar por ellas, sino entender qué quieren comunicarnos.
La terapia como un espacio de comprensión
Uno de los objetivos de la terapia psicológica no es eliminar aquellas partes de nosotros que nos resultan incómodas, sino aprender a escucharlas, conocer de dónde vienen, entenderlas y cuidarlas como cada una de ellas necesite. Este es un proceso que requiere respeto, cariño y paciencia, ya que no siempre sabemos identificar rápidamente que es lo que cada una de las partes necesita.
Comprender el origen de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos, nos puede ayudar a dejar de vivir en un conflicto constante con nosotros mismos. Pudiendo desarrollar una relación más amable con nuestra propia historia y adquirir recursos para responder de una forma más consciente y saludable a las dificultades del presente.
Este proceso no hace que el dolor desaparezca de un día para otro, pero sí permite que podamos vivir desde otro lugar y que el dolor no sea el que tome el control de nuestra vida actual.
Conocerte para cuidarte
El autoconocimiento no consiste en encontrar una versión «perfecta» de uno mismo, sino en aprender a reconocer nuestras necesidades, mirar y cuidar nuestras vulnerabilidades y descubrir nuestros recursos.
Cuanto mejor entiendas tu mundo interno, más fácil te resultará tomar decisiones coherentes contigo mismo, establecer relaciones más saludables y afrontar las situaciones que vengan con mayor equilibrio emocional.
Pedir ayuda cuando la necesitamos también forma parte de ese cuidado. La terapia ofrece un espacio seguro para explorar lo que ocurre en nuestro interior, comprenderlo y así tener la posinilidad de aumentar nuestro bienestar.
Porque conocerte no es el final del camino. Es el primer paso para empezar a cuidarte de una forma más consciente, compasiva y auténtica.