La memoria traumática desde EMDR
EMDR se apoya en el Modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información, que explica que nuestro cerebro está preparado para integrar las experiencias. Sin embargo, cuando una situación resulta abrumadora, ese procesamiento puede quedar bloqueado.
La experiencia queda almacenada junto con las emociones, las sensaciones corporales y las creencias negativas que se formaron en ese momento. Estas memorias no procesadas permanecen “fuera del tiempo”, y cuando algo en el presente las activa, se produce la presentificación.
El cuerpo no distingue pasado y presente
Aunque racionalmente sepamos que estamos a salvo, el cuerpo no entiende de fechas. Reacciona desde la experiencia original. Por eso, intentar calmarnos solo con explicaciones lógicas suele no ser suficiente.
Aquí es donde cobra especial importancia aprender a anclarnos conscientemente al presente.
Una herramienta de presentificación: volver al aquí y ahora
Desde EMDR, una de las primeras intervenciones es ayudar a la persona a diferenciar el pasado del presente. Estas herramientas no eliminan el trauma, pero sí ayudan a reducir la intensidad del momento y a recuperar sensación de seguridad.
Aquí tenemos 6 estrategias sencillas que pueden ayudar a regular tu sistema nervioso:
- Tocar algo de tu entorno: notar la textura de una silla, el suelo bajo los pies, un objeto en las manos. El contacto físico ayuda al cuerpo a orientarse.
- Recordarte cuántos años tienes ahora y en qué momento de tu vida estás.
- Decir en voz alta dónde estás: “Estoy en mi casa”, “estoy en la consulta”, “estoy en el trabajo”.
- Nombrar lo que ves a tu alrededor: colores, formas, objetos.
- Realizar una tarea cognitiva sencilla, como contar de 3 en 3.
- Responder a preguntas de orientación, por ejemplo: “¿Cuál es la capital de España?”
Estas acciones activan áreas del cerebro relacionadas con la orientación temporal y espacial, ayudando al sistema nervioso a salir del modo supervivencia y a reconocer que esto está pasando ahora, y ahora estás a salvo.
Presentificación en la vida cotidiana
La presentificación puede aparecer en muchos contextos:
- En relaciones afectivas, con miedos intensos al abandono o al rechazo
- En el trabajo, ante figuras de autoridad o situaciones de evaluación
- En la crianza, con reacciones que sorprenden por su intensidad
- En la relación con uno mismo, con vergüenza, culpa o autoexigencia excesiva
El detonante es actual, pero la reacción pertenece a una historia anterior.
El trabajo terapéutico con EMDR
Las herramientas de presentificación ayudan a estabilizar, pero el trabajo profundo consiste en procesar las memorias que mantienen el sistema nervioso anclado al pasado.
A través del abordaje EMDR, esas experiencias pueden integrarse de forma adaptativa. Cuando esto ocurre:
- El recuerdo pierde carga emocional
- El cuerpo deja de reaccionar automáticamente
- Las creencias negativas se transforman
- El presente deja de vivirse como una amenaza
Del pasado al presente
Sanar no significa olvidar lo vivido, sino poder recordarlo sin revivirlo. Significa habitar el presente con mayor seguridad, coherencia interna y libertad de elección.
En Galaia Psicología acompañamos estos procesos desde una mirada respetuosa, integradora y centrada en el sistema nervioso. EMDR nos permite ayudar a que el pasado se coloque donde corresponde: en el pasado, para que el presente pueda vivirse con mayor calma y plenitud.